A veces pasa...que intentas ser la persona correcta, que quieres ser buena con todos, que ayudas, que comprendes, que sostienes.
Quizás a veces te pasa como a mí que, sin saber cómo, terminas rompiéndote por dentro en relaciones poco sanas, donde hay mucho abuso y poco cuidado hacia ti.
En mi caso con el tiempo descubrí algo importante: muchas veces detrás de ese deseo de ser buena persona se esconde una enorme culpa, una autoexigencia constante y un miedo profundo a hacer daño o decepcionar.
Hoy acompaño a personas que viven justamente en ese lugar: personas muy responsables, muy comprometidas con los demás, pero que muchas veces sienten que se han olvidado de sí mismas por el camino.
Mi trayectoria
No estoy aquí por casualidad.
Mi camino como psicóloga también ha sido, inevitablemente, un camino personal de búsqueda, comprensión y sanación.
Más allá del trabajo clínico en consulta, mi formación se ha ido ampliando a través de retiros, estudio intenso de distintas disciplinas y experiencias que fui integrando con una inquietud constante:
¿Qué es lo que realmente permite a una persona dejar de repetir y empezar a vivir de otra manera?
Con el tiempo descubrí algo fundamental:
Las personas no cambian porque se les den instrucciones.
Cambian cuando pueden sanar lo que duele.
Cuando comprenden el origen de lo que repiten.
Cuando cambia la mirada con la que se entienden a sí mismas y a su historia.
Cuando esa comprensión se vuelve profunda, algo se acomoda en el interior.
Y desde ese nuevo lugar, las decisiones, los vínculos y la forma de habitar la vida comienzan a transformarse de manera natural.
Cómo trabajo
No creo en soluciones rápidas ni en fórmulas superficiales.
En mi trabajo acompaño a las personas a mirar con honestidad su historia emocional, sus patrones de relación y las creencias que muchas veces les mantienen atrapadas en la culpa, la autoexigencia o el miedo a hacer daño.
Muchas de las personas que llegan a mi consulta son muy responsables, comprometidas con su familia, su profesión o su camino espiritual, pero que sienten que viven en una lucha interna constante entre cuidar de los demás y ser fieles a sí mismas.
Mi enfoque es integrativo y combina la psicoterapia con una mirada amplia del ser humano que incluye también su dimensión espiritual.
Creo profundamente que sanar no consiste en convertirnos en alguien diferente, sino en reconciliarnos con nuestra historia para poder vivir con más verdad, libertad y paz.